En transito (y por tanto, sin acentos)

Amanezco en Bangkok. Saliendo de los verdes arrozales de Ubud la ciudad se me antoja espantosa, aunque no creo recordarla bonita en ninguna de las veces en las que he pasado por aqui. Las autopistas y las vias del Skytrain son mazacotes de cemento gris que se encajan como si de un puzzle se tratara entre aceras de edificios del mismo color. La ciudad se mueve deprisa pero a un ritmo inferior al de Singapur, y es una mezcla aun mas heterogenea de pesonajes en constante movimiento.

El cielo de Bangok es de un color gris casi constante, solo perturbado por algun rayito de sol que se cuela timido entre las nubes para recordarnos que la humedad pegajosa y el calor provienen de algun sitio, alli en lo alto. Las calles son un continuo hervidero de gente y de puestos de comida que invitan a llenar tu estomago constantemente, y a rellenarlo con dulces de colores imposibles a los que no puedes decir que no. Bangkok huele a sexo, a hombres decrepitos buscando rejuvenecer su espiritu, a ninyas desesperadas por encontrar un hombre que las saque, aunque sea por unas horas, de su triste miseria, de mujeres que son hombres y que lo disimulan tan bien, que uno no se da cuenta hasta el inevitable momento. Y entre tanto mercadeo de sexo y perversion, se mezclan familias enteras de todas las nacionalidades en busca del chollo imposible, posiblemente en transito hacia un nuevo destino.

Y aqui estoy yo entre toda esta multitud de gente. Otro personaje mas en transito. Pensando que los viajes se habian acabado y sin querer, me veo poniendo de nuevo rumbo a Vietnam por tercera vez. La agencia de Madrid con la que colabore en 2006 me propone un viaje con 10 personas de Sur a Norte en Agosto. Pasado el panico inicial (oh cielos! otra vez Vietnam???), respiro hondo, doy vueltas sobre mi misma nerviosa buscando mi mochila, me la cuelgo al hombro y pongo rumbo al pais de los arrozales, de las sonrisas, de los platos de fideos y de los millones de motos. Seremos once, un peculiar “Gran hermano” del que sere conductora durante 20 dias y del que dare buena cuenta aqui…Por si alguien pensaba que me habia acomodado en mis arrozales y ya no quedaban mas historias que contar…

Deja un comentario