Viajar - Hotel San Zoilo, dormir en un Monumento Nacional
Inauguro con este post una nueva sección que pretende recoger lugares, establecimientos, monumentos y otras manifestaciones artísticas y culturales que sobresalgan sobre la media y que no sean excesivamente conocidas del público. Los primeros números se basarán en las experiencias tenidas en dos pequeños desplazamientos que realizado últimamente, uno a Lisboa y otra a la provincia de Palencia.
Mi gusto sobre viajes difiere algo del gusto de la media, yo aprecio más descubrir lugares en los que prime la paz y el sosiego que ver personalmente los lugares más famosos del mundo, pues precisamente por ello, considero que están sobreexplotados por el negocio turístico y no se pueden visitar en paz. Así que como reza el lema del blog, esta sección es para los que les interese visitar lo que a nosotros nos agradó vivir.
El primer post lo dedico al Hotel Real Monasterio de San Zoilo en Carrión de los Condes un tres estrellas realmente espléndido, donde últimamente me he alojado.
Hotel Real Monasterio de San Zoilo en Carrión de los Condes
Aprovechando que ya todos estamos jubilados, todos los hermanos y sus respectivas parejas, hemos hecho una pequeña escapada a Palencia, el objetivo era pasear por el Canal de Castilla y visitar alguno de los preciosos pueblos románicos de la provincia.
Con tal motivo estuve alojado durante dos noches en el Hotel San Zoilo, que no quiero dejar de recomendar. Para describirlo en pocas palabras diría que es un parador nacional, solo que no pertenece a la cadena de Paradores.
El hotel esta instalado en un ala de lo que fue el antiguo monasterio de San Zoila, cuyos orígenes se desconocen pero que se sabe que existía en el reinado de Fernando I de Castilla y León (1037-1065). Hacia el año 1100 pasa a la Orden de Cluny, que tanto y tan buena obra hizo a lo largo de todo el Camino de Santiago.
Desde este monasterio se ejerció la jefatura de todas sus instituciones de la Orden Cluny en los reinos cristianos de la Península. Fue por tanto desde aquí donde partieron las ordenes para construir, conventos, asilos, iglesias y hospitales para peregrinos, en el nuevo estilo arquitectónico que trajo la orden, el Románico. España y en especial la provincia de Palencia, deben a este monasterio en concreto, la existencia de un tesoro en monumentos románicos repartidos por todo el Camino de Santiago.
Sin embargo, el monasterio en su estado actual no es románico, sus sucesivos abades realizaron ampliaciones y reformas hasta el punto, que en la actualidad no queda del convento original, más que algunos elementos sueltos.La reforma más amplia y la que hoy se conserva y fue realizada en el siglo XVI, siendo lo más valioso, un magnífico claustro de Juan de Badajoz realizado entre 1537 y 1577, pero no hubo la misma suerte con la iglesia que sustituyo a la románica. Si bien es amplia y espaciosa, resulta ser una no muy afortunada construcción barroca, de la que solo cabe destacar su portada norte.
Como tantos monumentos hispanos, San Zoilo, padeció las incurias de la Desamortización de 1835, que si bien, desde un punto de vista económico, era necesario realizar, se lleva a cabo, rematadamente mal, dando lugar la venta de los bienes de los monasterios no solo a montones de casos de corrupción, sino a la consolidación de los latifundios, que aun perduran hasta nuestros días, con lo que la propiedad, con todos los defectos derivados de un latifundio, solo cambio de manos y en cambio desde le punto de vista artístico, fue calamitosa, pues destrozó en uno pocos años, joyas arquitectónicas que se habían sido conservadas por siglos.
Por suerte para el monasterio, en 1851, tras dieciséis años de absoluto abandono, lo ocupó de nuevo la Compañía de Jesús, que instaló allí el primer colegio de bachillerato en España y en sus manos siguió hasta 1959, que cerrado el colegio, pasó a ser Seminario Menor de la Diócesis de Palencia.
En 1992, fue convertido hotel, por lo que hoy puedes darte el lujo de dormir entre unas paredes llenas de historia, Las habitaciones tan solo ocupa una de los laterales de del patio central del inmenso monasterio, estando los salones alojados en otro pabellón que originalmente contenía dependencias auxiliares del monasterio.
Las habitaciones que nos dieron eran todas, mas o menos iguales, aunque por la publicidad del Hotel, veo que tiene otras diferentes y alguna suit. Eran amplías habitaciones dobles, que además tenían en un rincón un sofá que no me extrañaría que se convirtiera en cama para quien vaya con un niño.
Tenían vistas, unas al jardín del monasterio y otras al amplio patio central. La mía en concreto tenía tres ventanas hacia a los jardines y contando el cuarto de baño, sería aproximadamente un cuadrado de unos de 6×6 metros.
Sin embargo, como en todos los paradores, lo más apreciable no son sus habitaciones sino la amplitud que se respira por todas partes, desde el parking y el jardín a los pasillos, los salones de estar y comedores, todo es de amplias proporciones para el número de clientes que aloja. Acostumbrado a las actuales construcciones, donde se escatiman no ya los metros, sino incluso los centímetros, es un lujo estar en un sitio donde todo, absolutamente todo, es amplio, de los armarios a la altura de los techos.
No obstante no todo puede ser perfecto, la cocina deja algo que desear, si bien el comedor es impresionante, el cocinero no está a la altura del local. Una de las cosas que nos habían contado sobre el hotel, era que daban una menestra de verduras excepcional. Desgraciadamente han debido de cambiar el cocinero en este tiempo, pues para la cena yo la pedí y no era nada excepcional.
Tenía como originalidad que a determinadas verduras de la menestra las habían rebozado previamente, antes de haberlas unido al resto lo que producía una cierta salsa ligera tipo salsa española, pero el resultado no era brillante, era bastante vulgarcito, igual pasó con los primeros platos de mis acompañantes, ninguno pasaba la nota media.
De segundo plato yo tomé un entrecot a medias con mi mujer, pues ya no puedo cenar en exceso, y he de reconocer que la carne era magnífica y estaba en su justo punto, igual me dijeron mis acompañantes, que tomaron otros tipos de carne, como solomillos o chuletas. Ahora bien, el saber poner adecuadamente a la plancha unas buenas carnes, no aumenta mi aprecio sobre la calidad de un restaurante.
En vista de ello, el segundo día de estancia, nos fuimos a Carrión y cenamos de tapas en una tasca, de la que siento no recordar el nombre, El bar era una vulgar tasca, con grandes lunas a la calle, pero en cambio el dueño era tremendamente simpático y ese, si era un buen cocinero.
Picamos unas tapas de queso tipo manchego, pero de la tierra, pulpo a feria, unos calamares a la romana y alguna cosilla más, que estaban todas buenísimas, todo ello regado con unas cervezas y nos dimos por cenados magníficamente y con seguridad de que nos costó menos de la mitad, que lo que nos hubiera costado cenar en el hotel.
No recuerdo el nombre del local, pero no tiene pérdida, pues en Carrión, a partir de las nueve de la noche, los sitios que permanecen abiertos se cuentan con los dedos de una mano. He mirado en Google maps, y creo que está en una esquina de la derecha de la calle de Piña Basco, que es la calle que nace a continuación de la carretera de Sahagún que es la que va desde la puerta del Monasterio hacia el pueblo, a unos doscientos o trescientos metros de distancia del hotel.
Lo dicho el Hotel Real Monasterio de San Zoilo es un perfecto lugar para pasar unos días, pero no para comer. El día que llegamos, un jueves después de un puente, había muy poca gente alojada, tan solo unos cuantos peregrinos de postín que hacían en coche le Camino de Santiago en plan lujo, pero al día siguiente viernes, se celebraban en el hotel dos convenciones de negocios y el hotel estaba a tope, por lo que aconsejo no acercarse sin reservar primero no sea que se coincida con algún evento. Pero comer en él, fuera de lo que es el buffet del desayuno que esta razonablemente bien, no merece a pena.
Disclaimer
El hotel fue seleccionado por mi mujer después de estudiar los hoteles de la zona. Para nosotros era desconocido hasta entonces y no hemos tenido otro contacto con dicho establecimiento diferente a habernos hospedado dos días en él. Tanto yo como mis acompañantes, no hemos hablado con su dirección, ni hemos recibido ningún trato de favor, descuento o firmado contrato publicitario. Lo expresado en este blog, solo pretende informar a mis lectores sobre un establecimiento, que en mi opinión, tiene una buena calidad/precio y es poco conocido.
Historia del Monasterio extractada del Camino de Santiago
http://felixmaocho.wordpress.com/2009/10/22/viajar-hotel-san-zoilo-dormir-en-un-monumento-nacional/
Esta entrada fue posteada el Jueves, Octubre 22nd, 2009 at 4:31 am ,registrada en ofertas para viajar, viajar. Puedes seguir los comentarios a traves del RSS 2.0 feed. Puedes ESCRIBIR UNA RESPUESTA, or trackback desde tu propio site.
















