Divina decadencia

Cuatro lugares decadentes, nuestros predilectos tanto por sus esplendores como por sus defectos. Disfrútelos mientras duren, porque tememos que constituyen una especie en peligro de extinción.

La Bodega San Rafael: sólo faltan los toros y los gallos

El edificio, rodeado por la carretera, guarda un estilo provinciano acogedor. Justo al borde de Sevilla, España, en la zona del Aljarafe, se encuentra en la misma encrucijada desde 1930, la Bodega San Rafael. Y si por fuera parece transportarnos algunas décadas atrás, basta ingresar para ver botellas viejas polvorientas, ventiladores de aspas, como de los años cincuenta, y un mobiliario que parece no haberse cambiado durante medio siglo.

José María Pérez Pineda, su actual dueño, llegó a la zona con tan sólo 17 años, en 1947. Entonces el bar vivía de la carretera que provenía de Huelva; así que la clientela se componía de quienes venían de paso, campesinos y gente del Aljarafe que cruzaban
y pedían su tapita de chorizo o jamón.

José María rentó el local en 1955 cuando también era el bar de la plaza de toros de Camas, derruida en el setenta y tantos por la modificación de la carretera. Camas es la cuna de los toreros más emblemáticos de Sevilla: Curro Romero y Paco Camino. Así que en la Bodega se comparte mesa, aunque sea a destiempo, con los ídolos del toreo. También había un reiñero (reñidero) de gallos en ese entonces. Hoy, ni toros ni gallos y, sin embargo, este antiguo bar guarda el sabor de esas tabernas tan típicamente españolas: pequeñas, oscuras, hechas por y para la gente del lugar. La clientela se conoce y los camareros anotan las órdenes con gis en la barra de madera; las tapas las recitan de memoria y las gritan a la cocina. José María dice que la supervivencia del sitio “dependerá del cariño  y la voluntad que tengan los que me sustituyan.

El público es mu’ agradecío; si se atiende, siempre vuelve”. Justo antes de ordenar, nos percatamos de que los parroquianos tienen ciertos códigos con los camareros; si dice la palabra correcta, obtendrá alguna cortesía de la casa. Otro incentivo para volver.

En la Bodega San Rafael las tapas e incluso los mariscos se sirven en papel de estraza y lo mejor es pedir un plato variao. Y después, un buen vino de la casa. Nos gusta acudir a eso de las 12 porque: ¿qué significa un mediodía en Sevilla sin parar por la tapita o la cervecita? En una de ésas, durará hasta las cinco de la tarde.

BODEGA SAN RAFAEL
Av de las Herrillas s/n
Barriada La Pañoleta, Camas, Sevilla, España.


QUIÉN VA AHÍ
: sevillanos, cameros y gente que va de paso por la carretera.
LO SUBLIME: las antiguas botellas polvorientas que adornan el local desde sus inicios.
CIERRE LOS OJOS ANTE: muchos desechos —palillos, cáscaras de camarón, hasta servilletas sucias— que acaban en el suelo.

Para conocer los demás restaurantes de nuestra selección haz click en la página de Travesías

Deja un comentario