Cable Cars, 26-Nov. 3ª Parte.
Mención aparte merece el milagro que supone, que aun estén en funcionamiento en San Francisco los viejos tranvías de finales del siglo XIX. Manteniendo la tradición, la ciudad se resiste a abandonar una de sus señas de identidad. Quedan tres líneas en funcionamiento, al precio de 5 dólares por trayecto uno se puede subir en la historia y contemplar esa maravilla en funcionamiento. Cuando pasas caminando por encima de sus raíles, oyes el ruido del cable o cadena que tira del tranvía por debajo del suelo.
Digno de ver es como dan la vuelta para emprender viaje de nuevo de manera manual sobre una plataforma circular de madera, el propio conductor es el que realiza la operación de cambio de sentido. Mientras los contemplo asombrado, un mendigo toca el bangio, Old Mac Donald canta con una voz rota y el sonido metálico de las cuerdas. Me fijo en la sudadera de los conductores, en su parte posterior lucen orgullosos el escudo de los viejos tranvías con la frase “Old School”.
Lo que yo vi es pura mecánica, Nada que parezca nuevo que le ayude a mantenerse vivo, da la impresión que funciona de igual manera a como lo hacían durante todo el siglo XX. Los detalles son curiosísimos, el ruido al avanzar, el sonido de la campanilla, como tira de palanca para manejarlo el conductor, el mango de cuero que ponen sobre las palancas, todo parece manejarse sin prisa y con elegancia, a su vez se necesitan unos buenos brazos.
El trayecto es espectacular, nosotros nos montamos en el que va desde en frente de la fabrica Girardelli, hasta Union Square. Las empinadas cuestas, son el motivo de que decidieran hacer el tranvía tras contemplar como un autobús tirado por caballos se venía abajo debido al peso y la inclinación. Las cuestas de San Francisco, las amas y las odias después de subirlas a pie y empezar a notar las agujetas.
Sentados en el Cable Car como le llaman aquí, viendo pasar la ciudad, imposible quitarse la sonrisa de la satisfacción de viajar y encontrar momentos como este. Nos bajamos en Unios Square, aun me da tiempo a hacer un par de fotos más a otros tranvías que toman el camino de vuelta, podrías pasarte el día haciéndoles fotos.
Terminamos el día paseando por Chinatown, ya es de noche, estamos reventados pero aun nos queda tiempo para apreciar el encanto del barrio Chino, ¿dónde cenamos? Ahí en ese restaurante, esta lleno de chinos, este debe de ser el bueno y no en el que timan a los turistas, nuestra cena de acción de gracias es a base de tallarines y pollo con arroz, bebiendo té verde, esto también es América.
http://linoleo.wordpress.com/2009/12/10/cable-cars-26-nov-3%c2%aa-parte/
Esta entrada fue posteada el Jueves, Diciembre 10th, 2009 at 5:01 am ,registrada en ofertas para viajar, viajar. Puedes seguir los comentarios a traves del RSS 2.0 feed. Puedes ESCRIBIR UNA RESPUESTA, or trackback desde tu propio site.




















