Atravesando las Rocky Mountains, 25-12-09.
Me habían dicho que cruzar las rocosas por la interestatal 70 de Colorado era un trayecto espectacular, no se equivocaban al afirmar tal cosa. Después de tres días de temporal decidimos poner rumbo a Moab, Utah, campamento base desde donde uno puede ir fácilmente a visitar el Arches Nacional Park, la primera parada importante de nuestro gran circulo viajero.
Mi idea de cruzar por la autopista entre montañas a finales de diciembre, era una invitación a lo desconocido. Conduciamos con viento fuerte de costado hasta llegar Denver, en el canal del tiempo había visto que un poco más adelante podía nevar, pero no nos quedaba más remedio que intentar la hazaña, si se ponía feo pararíamos a pasar la noche.
Gracias a la experiencia de mi suegro como conductor (ha sido camionero) pudimos bajar por puertos con el piso helado sin que perdiéramos los nervios. No sé cómo fabrican las ruedas de los coches aquí, pero se agarran como ventosas al piso sin necesidad de cadenas, aunque según parece; es mejor un coche de marchas para bajar un puerto que uno automático.
La carretera no estaba cortada y al final conseguimos pasar a través de un bello paisaje de montaña, rodeados de la característica roca roja de las Rockies, bosques de pinos, minas de oro, pistas de ski en Vail y cañones imposibles. El trayecto era un gozo para los sentidos y uno no dejaba de asombrarse con cada tramo recorrido.
No solo el viaje consiste en el punto de destino, el trayecto de llegada es ya toda una aventura para disfrutar. Nos gusta viajar en coche, no solo ves por donde vas, sino que puedes hacer más paradas y sentir los lugares por donde pasas. América esta preparada para ello, coches cómodos con control de velocidad, gasolina barata y una red de gasolineras, áreas de descanso y Moteles económicos para hacer una parada en el camino. El espíritu rutero nos acompaña desde que salimos de Nebraska y no nos abandonará hasta la vuelta.




















