Sobre viajar
Yo siempre soñé con irme a vivir lejos.
Primero eran algunas viñetas en mi imaginación sobre los lugares que veía en las películas y las situaciones que se daban. Cuando fui creciendo y volviéndome un poco más consciente del mundo, digamos a los once o doce años, la idea de irme a vivir lejos fue tomando forma, por las historias de amigos, de primos, entre otros.
Cuando entré a la universidad la idea ya había terminado de cuajar. Me iba a ir a estudiar un posgrado en Estados Unidos o Inglaterra. Era una excusa perfecta para vivir lejos de casa, tener mi vida independiente, ser libre, no atarme a nada.
Ahora que ya terminé la universidad, la idea me persigue por todos lados. Amigos que se van a ir, gente que se fue y está regresando.
La sola idea de pensarlo me fascina, me anima, me emociona. Lo único mejor que eso sería poder viajar constantemente. Estar dos o tres meses en un lugar, y luego moverme a otro. Estar en movimiento constante, nunca detenerse, nunca asentarse. ¿Para que hacerlo, después de todo? Existe un tiempo para todo, un tiempo en el que vas a querer pisar la tierra y comenzar a crecer raíces.
Pero mientras no tengas nada a que aferrarte, mientras la vida no hace otra cosa que dejarte libre, mientras no tengas ese deseo que quedarte, ese deseo de caminar más lento, aprender a andar al paso del otro, mientras la vida no hace otra cosa que decirte que salgas corriendo, que corras tan rápido como puedas, mientras la sola idea de quedarte detenida en un lugar te asfixia, te aterra, te mortifica, ¿Porque no intentar correr hasta que el cuerpo haya extinguido su último aliento?














