Medio domingo en Bruselas

Hace siete días lamentaba que, hasta el momento, mi Erasmus resultaba algo descafeinado. Hoy, brendo (sí sí, no lo he escrito mal) porque poco a poco mi agenda se va llenando de anécdotas y experiencias que dan a mi vida en Lille la cafeína que le faltaba. Ayer, sin ir más lejos, me animé a irme de excursión con una sevillana muy cachonda (si digo simpática me mata pues parecería que ni con un palo se le puede tocar). Cogimos un tren a Bruselas sin ser realmente conscientes de lo que hacíamos. Salimos a las tres y a las cuatro menos cuarto ya estábamos haciéndonos fotos en la Grand Place de la capital belga. Tras una comida exprés e hipercalórica retomamos nuestra visita. Nuestro lado más consumista  no tardó en salir a relucir. Como niños caprichosos, entramos en cuantas tiendas tenían chocolate en su escaparate. Vamos, que entramos en todas, porque si hay algo que los belgas hacen bien, aparte de mis queridas patatas triplemente fritas, es el chocolate.

De tienda en tienda llegamos al Manneken Pis, una fuente con forma de bebé que, pese a que los fabricantes de souvenirs la han sabido vender como símbolo de la ciudad, no deja de ser un niño meón del tamaño de un pigmeo con problemas de crecimiento. Pese a ello, no podíamos dejar de hacernos una foto junto al monumento y menos después de que la sevillana me hubiese obligado a inmortalizarla junto a unos gofres. Como queríamos una buena imagen pero no queríamos posar demasiado, que luego la gente lo critica, dimos la cámara a un turista de esos que siempre viajan con su trípode. El muy capullo apuntaba maneras pero, a la hora de la verdad, cortó la cabeza del niño meón. No le hicimos repetir aquello de “Say cheese!” por ser originales, pues no todo el mundo tiene fotos con un mozalbete decapitado. Aunque tampoco creo que haya mucha gente que se fotografíe junto a una almeja gigante o con una gatita ciclista. Nosotros sí. La estampa con el tigre blanco, a lo Carmen Lomana en la India, la dejamos para otra excursión. Igual que dejamos tantos sitios por ver, como la Eurocámara en la que ZP duerme hasta a los suyos, para poner rumbo a Lille.

Llegamos a las nueve a Lille Europe, la estación más fría del mundo pese a que yo estuve a punto de vivir al lado, y despedimos un gran día que pintaba muy pereza. ¿Verdad Cristina?

Esta entrada fue escrita originalmente en:                
http://unerasmusenlille.wordpress.com/2010/01/26/medio-domingo-en-bruselas/

Esta entrada fue posteada el Lunes, Enero 25th, 2010 at 6:01 pm ,registrada en ofertas para viajar, viajar. Puedes seguir los comentarios a traves del RSS 2.0 feed. Puedes ESCRIBIR UNA RESPUESTA, or trackback desde tu propio site.

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