Молдавия & Приднестровье (MD & ¿?)
13/Mar/2010 – 20/Mar/2010
Los primeros días en Moldavia, tengo que decir que estaba un poco de mala leche por lo ocurrido en la frontera. Además, el dedo pulgar escrachado se va mejorando, pero todavía tiene movilidad restringida y duele.
El primer día, apenas salí de la furgo, me encontré con trabajadores estatales podando y cortando unos árboles en el centro, al lado del mercado de flores de la ciudad (que, por cierto, es grande, bastante colorido para lo que son estos países y está abierto las 24hs).
Sacando un par de fotos me puse a hablar con un mencito moldavo, Грегорий conductor de uno de los camiones donde estaban poniendo los restos de los árboles cortados y podados. Típico mencito de 50 y pico, con su gorro, la mitad de los dientes de oro, y buena onda.
Estuvimos hablando un rato largo sobre la vida cotidiana en Moldavia y en España, sobre la relación entre los moldavos y los rusos, y el nivel de rusificación del país… Mientras tanto seguían bajando árboles.
Cuestión que el Грегорий este llevaba los troncos de los árboles a las afueras de la ciudad para ser quemados. La charla estaba amena pero tenía que llevarse los troncos, así que me propuso seguir charlando mientras ibamos en el camión.
Para mí, de lujo, subirme a uno de esos ЗИЛ soviéticos de los 70’s de excursión por Кишинев.
En el lugar se quedaron las señoras de la limpieza barriendo toda la calle… También unos personajes las viejas…
Llegamos a un parque en las afueras, donde hay buenos puestitos para hacer (en primavera/verano) buenos pic-nics de шашлики, y con un lago al lado.
Mientras los mencitos bajaban los troncos de la caja del camión estuvimos charlando con el responsable de la quema de los troncos, un viejete buena onda con su perro.
El pobre hombre trabajaba 6 días a la semana por 3167 lei/mes, que son unos 185 €/mes. Me estuvo contanto también cosas de la vida cotidiana en Moldavia, las clases sociales, etc… Me contó que hacía su propio vino, que me quedé con ganas de probar…
Me encontré (no sólo por lo que hablé con Грегорий, sino por todos los días que estuve dando vueltas por acá) que el país está mucho más rusificado de lo que pensaba. El idioma ruso es idioma oficial, se usa igual o más que el moldavo, y se sigue estudiando en todas las escuelas. No parece haber problemas de nacionalismos. La gente usa el ruso o el moldavo indiferentemente, sin crear problemas ni poner mala cara al responder en ruso cuando te hablan en moldavo.
Las condiciones de vida en este país parecen ser bastante duras, como en los pueblos de Ukrania también lo son.
La tienda de la esquina:
Los mercados en las calles:
No es que todo sea así, tienen un par de sitios más cerca de los estándares europeos, pero están bastante jodidos.
La ciudad tiene un par de sitios lindos. La catedral:
Y la estación de tren:
El circo:
Sin embargo las postales más representativas de este lugar serían las siguientes:
Los perros callejeros son muchos, muchos, por todas partes. El primer día que estuve en Chisinau, iba caminando por una de las avenidas principales de la ciudad cuando un grupo de 5 o 6 perros me empieza a ladrar. Como de costumbre sigo caminando a mi bola recto por la acera, cuando de repente se empiezan a poner más mala onda, y enseguida ya tenía algunos delante, otros atrás, otros a los costados… No podía hacer otra cosa que seguir lentamente mi rumbo, pseudoignorándolos, hasta que uno me vino por detrás y me mordió en el los gemelos… Venía con la bronca de los policías que te roban en la frontera, y sentir que ahora los perros habían tomado las calles ya me pareció demasiado y reaccioné, desencadenando una auténtica batalla campal. Sólo quedaron dándome guerra 2 de los perros, y (a pesar de querer mucho a los perros en general) los tuve que cagar a piedrazos (por suerte se encuentran municiones por doquier). Ellos tenían desarrollada su estrategia, cuando yo atacaba a uno, el otro venía por la retaguardia, por lo que siempre estaba amenazado y tenía que reaccionar rápidamente. Luego de idas y venidas tomé posición de un macetero gigante elevado, desde donde podía atacar minimizando el riesgo de ser mordido. La batalla duró unas dos horas y media, revoleando piedrazos limpios… Por suerte no rebenté ningún coche de los que circulaban por la avenida, ni vidrios de las ventanas de los edificios…
Medio bajón que esto porque con el agite y las no-gélidas temperaturas se hizo necesaria una ducha, que evidentemente no tengo.
Otra cosa, yo no sé como aguantan los coches con las carreteras que tienen en este país. Son las peores que vi en mi vida, con diferencia. No son baches, sino cráteres, uno encima de otro, agujeros, faltan alcantarillas, zanjas en medio de las avenidas… imposible no destruir la furgo.
Luego de transitar por Ukrania y Moldavia la última semana, rompí (o terminé de romper) las dos rótulas de suspensión, los dos palieres de la dirección (la articulación), dos llantas, los tacos de la barra estabilizadora, desequilibrado de las ruedas… y vaya a saberse que más… Por suerte este sitio es relativamente barato para reparar estas cosas.
También se me cayó un pedazo de parachoques, que por suerte recuperé porque quedó enganchada a la luz antinieblas.
Lo bueno de Chisinau es que no hay parking pago! Se puede dejar el coche más o menos donde a uno se le ocurre. Quizás sea porque no hay muchos coches, pero no se crea ningún caos.
El problema con los coches es la locura que llevan dentro los conductores. Enajenados, circulan por donde se les ocurre (aceras incluidas), se cuelan en la cola de los semáforos por el carril de dirección contraria, y los peatones nunca tienen prioridad (ni siquiera cuando los salen de algún portal o descampado por las aceras). También les encanta pitar sin sentido, como si haciendo ruido los coches que tienes enfrente desapareciesen… O como indicándote que no atropellar a una pobre vieja que está cruzando la calle es una pérdida de tiempo… (aunque es verdad que muchas veces cruzan por donde se les da la gana, porque tampoco es que haya muchos cruces peatoneales).
Otro día estaba reparando el limpiaparabrisas, intentando inventar una especie de chaveta con el taladro y un tornillo. Probé el taladro y funcionaba, pero cuando estaba dispuesto a hacer el agujero no funcionaba más. Resultó el inversor que daba sobrecaraga (raro, porque el taladro es de 500W, y además lo usé mil veces antes sin problemas). Abrí el inversor y me encontré con algo muy raro: los tres fusibles (tipo los de los coches antiguos) totalmente derretidos, pero con el filamento en buen estado, con continuidad…
Estuve un rato sacando los pedazos de plástico derretido de la plaqueta para poder reemplazar los fusibles cuando apareció un ruso por la calle que se me puso a hablar… Hablamos de las furgonetas, los coches, etc. Aquí (y en Ukrania también) los coches son mucho más caros (y eso que están mucho más reventados), no es la primera vez que me ofrecen hacer “business” con la compra venta de coches. Habrá que investigar como el tema legal y burocrático; puede ser interesante… También se ofreció el hombre este a dejarme aparacar la furgo en su taller, etc, pero no me dio mucha confianza, así que ya fue.
Luego de reponer los fusibles en el inversor, volvió a funcionar. Recuerdo que cuando conectaba el calentador de eléctrico de agua de 500 W también daba un olor raro, jeje… Por las dudas no le voy a conectar más cargas tan altas (aunque el inversor dice que es de 600 W).
Por la ciudad sorprende ver tantos anuncios y empresas ofreciendo programas de trabajar en el extranjero, estudiar, migrar permanentemente, etc. Sobre todo a Canadá, Estados Unidos y Australia. Se ve que hay mucha gente queriéndose ir del país, a pesar de las promociones estatales de “Moldavia, patria mea”…
Se nota que ya está llegando la primavera, con días soleados de +15ºC. Por eso decidí hacer una mini excursión a unos kilómetros al norte de Chisinau a un monasterio que hay sobre una colina, así aprovecho y empiezo a caminar de nuevo, que tanto invierno me había paralizado.
Dejé la furgo al lado de un pozo de agua que encontré por la carretera y me fui caminando hacia un puente (otro, no el de la foto, que estaba a unos kilómetros a la derecha de la foto) para cruzar el río y empezar a subir la colina hasta el monasterio.
Cabe destacar que en estos pueblos no tienen red de agua ni nada de eso, por lo que cada 50 metros o menos hay un pozo de agua.
Caminando por ahí me encontré unos cuantos niños jugando, andando en bicicleta, etc… Se nota que en los pueblos son menos rusos y más moldavos, más parecidos a los rumanos.
El monasterio estaba cerrado, pero valió la pena hacer la caminata.
Luego regresé dando toda la vuelta y reentrando por el pueblo. Unas calles, unas casas… en el horno.
Otra excursión que hice por un día fue ir a visitar Tiráspol’, la capital de Pridniestrovia. En la frontera, otra vez a revisar todo mil veces, control inmigratorio, etc. Uno de los guardias me pidió que le regale unos binoculares, y la verdad que eran malos malos, me ocupaban espacio, además tengo otros buenos suizos, así que se los dí in más (aunque tenía buena onda el mencito, si le decía que no, no pasaba nada).
La foto esta era un poco prohibida, porque no se permiten hacer fotos ni grabaciones, nada…
Luego ya contaré más sobre Pridniestrovia, pero ahora me voy a dormir, que me duele ya demasiado la cabeza del puto zumbido del ordenador…
http://charosca.wordpress.com/2010/03/19/%d0%bc%d0%be%d0%bb%d0%b4%d0%b0%d0%b2%d0%b8%d1%8f-%d0%bf%d1%80%d0%b8%d0%b4%d0%bd%d0%b5%d1%81%d1%82%d1%80%d0%be%d0%b2%d1%8c%d0%b5-md-%c2%bf/
Esta entrada fue posteada el Viernes, Marzo 19th, 2010 at 4:27 pm ,registrada en ofertas para viajar, viajar. Puedes seguir los comentarios a traves del RSS 2.0 feed. Puedes ESCRIBIR UNA RESPUESTA, or trackback desde tu propio site.















































