Viajar - Mérida un tesoro romano al descubierto.

Por Félix Maocho
27/6/2010

Mérida es una ciudad pujante con un creciente sector industrial, ello hace de ella una ciudad sin excesivo encanto, en la que no merecería ser el objetivo de una excursión si no fuera por que en su suelo se alberga uno de los más completos Conjuntos Arqueológicos de restos de la época de la dominación romana que ha sido calificado Patrimonio de la Humanidad, debido a su interés histórico y monumental.

Mérida se encuentra en le cruce de dos ejes de importancia vital en la época romana, protegiendo el  puente romano situado en un crece de caminos, el del este u oeste que llevaba desde Valencia a la Lusitania y en el eje norte sur que se unía Sevilla con Gijón.

La importancia estratégica de esta situación transformó a Mérida en una guarnición de las Legiones Romanas y el lugar donde de se concedía terreno a los soldados romanos al licenciarse. Como consecuencia, Mérida se transformó en una poderosa y activa ciudad romana con una amplio núcleo de población.

La ciudad fue fundada en el 25 a. C. con el nombre de Colonia Iulia Augusta Emerita por Publio Carisio por orden del emperador  Octavio Augusto, para los soldados licenciados de dos legiones veteranas de las Guerras Cántabras: Legio V Alaudae y Legio X Gemina. La ciudad fue la capital de la provincia romana de Lusitania. El término emeritus significaba jubilados con honor.

Desde entonces hasta la caída del Imperio Romano, Mérida fue un centro jurídico, económico, militar, cultural y una de las poblaciones más florecientes hasta ser considerada por su importancia la novena ciudad e del impero. En consecuencia se establecen una serie de edificaciones que dan servicios esa amplia y poderosa población, el teatro, el anfiteatro, el circo, los templos, los puentes y acueductos.

Si bien de todos los edificios se pueden encontrar mejores ejemplos en otros lugares son muy pocos los lugares que tiene una colección tan completa de diferentes edificaciones romanas.

En el siglo VI con la llegada de los visigodos Mérida paso a ser la capital de Hispania bajo el mandato de Agila I  En el año 713 los árabes conquistan la ciudad y la convierten en capital de la Cora de Mérida que en el siglo el s. IX, se rebelara contra el poder de Córdoba que tuvo que realizar dos campañas militares para reducirla entre el 805 y el 835 para sojuzgarla hasta que Abderramán II ordena  construir la Alcazaba y desmantelar las murallas romanas que defendían la ciudad, quedando su poder gravemente mermado.

A principio del siglo XIII, Alfonso IX de León, reconquista Mérida y la encomienda a la Orden de Santiago. Con sede en el Priorato de San Marcos de León  recuperando su importancia política con los Reyes Católicos gracias al apoyo del Maestre de Santiago, don Alonso de Cárdenas, a la causa de Isabel la Católica.

Ello le lleva a tener una contribución muy grande en la conquista y colonización americana. Según Navarro del Castillo salieron para Indias unas 210 personas, entre las que destacan dos capitanes de renombre en la conquista de Venezuela Juan Rodríguez Suárez y Garci González de Silva.

La invasión francesa supone para Mérida, una lamentable pérdida de parte de su patrimonio histórico artístico, Su posición geográficamente estratégico vuelve jugar a su favor y se transforma en un importante nudo ferroviario que tiene como consecuencia indirecta la creación de un núcleo industrial y de comercio.

Desde el punto de vista turístico domina ante todo y sobre todo los restos arqueológicos Romanos. Yo aconsejaría iniciar el recorrido con una visita al maravilloso Museo Nacional de Arte Romano obra, a mi modo de ver inspiradisima del arquitecto Rafael Moneo, fue alberga expuesto de una forma muy atractiva y didáctica una excelente colección de objetos de época romana provenientes del yacimiento arqueológico la ciudad  Considero esta visita como Su visita es fundamental para conocer el pasado de la ciudad y hacernos una idea de lo que fue la antigua Mérida.

Muy próximos se encuentran tres monumentos capitales del arte romano en Mérida, el Teatro,  el Anfiteatro y el Circo y  o hipódromo. Las tres son piezas fundamentales para llegar a entender la vida que los romanos llevaban en Emerita Augusta.

Existen otros monumentos romanos de muchísimo interés dispersos por la ciudad, el Templo de Diana, el Arco de Trajano, utilizado por Moneo como el elemento de proporciones perfectas en su museo, la casa del Mitreo y la casa del Anfiteatro. Cualquiera de estos monumentos merecen al menos una rápida visita, lo que en conjunto supone que visitar Mérida supone deambular de un sitio a otro una jornada completa.

De no tener tanto tiempo aconsejo centrar la visita en el Museo, el Teatro y el Circo. Y si me obligan a seleccionar una única visita, yo escogería el museo aunque ello suponga no visitar el Teatro que es una auténtica joya que deberíamos tambien buscar la forma de verlo..

De tener más tempo a aparte de algún otro resto romano que encontrarán en cualquier guía de turismo, así como otros monumentos de otras épocas desde la visigótica a la modernista, que se encuentra en monumentos tanto civiles como palacios y casonas como religiosos y administrativos.

Sin embargo es fueras de la ciudad donde encontraremos otra serie de interesantísimos elementos arquitectónicos romanos que nos dirán mucho sobre la capacidad de los romanos como constructores e ingenieros. El más visible e impresionante es el puente sobre el río Guadiana mide 792 metros y consta de sesenta arcos de medio punto construidos con sillares de granito almohadillado, lo más característico son unos aliviaderos situados en los pilares de los arcos para prevenir las crecidas del río.

Existe otro punte romano más modesto y menos conocido sobre el río Albarregas que es mas o menos contemporáneo del puente sobre el Guadalquivir, que consta de cuatro arcos de granito y que es paralelo a otra obra pública romana de muchísimo valor el acueducto Acueducto de los Milagros, que constituía el último tramo de la canalización que conducía el agua desde el embalse de Proserpina hasta la ciudad. El acueducto   tenía unos 850 metros de arcadas y una altura máxima de 25 metros. Se construyó a finales del siglo I a.C.

No solo hay este acueducto otros dos acueductos aseguraban el suministro de agua de la ciudad. El acueducto de San Lázaro tría el agua de varios arroyos y manantiales situados al norte y nordeste de la ciudad  Solo se conservan tres pilares y sus arcos intermedios. El extremo del acueducto también se pueden apreciarse en la casa del Anfiteatro, en cuyo recinto se puede apreciar una gárgola con cabeza de león por donde salía agua y un deposito de distribución. En el siglo XVI aprovechando este acueducto se construyó uno nuevo, que se ha continuado utilizando hasta ahora.

A quince kilómetros al nordeste de Mérida se encuentra el embalse de Cornalvo, construido a finales del siglo I a.C. del que se conserva el dique en forma de talud, con una longitud de 200m, entre dos colinas. Tiene una altura máxima de unos 18m. formado por un núcleo de hormigón, revestido con sillares de granito reforzado para aguanta la presión por el lado exterior con un espaldón.

Sin embargo la perla de las construcciones hidráulicas de Mérida es el embalse de Proserpina situado a unos 6 kilómetros de la ciudad que retiene las aguas procedentes de los arroyos de Las Adelfas y Las Pardillas, mediante un dique en forma de talud escalonado. De  425m d longitud y 21 de altura, con nueve contrafuertes rectangulares, realizados con sillares de granito y dos bocines o torres, de distinta profundidad, están adosados al muro para regular la salida de aguas.

En 1991 con las obras de limpieza se observo una estructura desconocida. Según los arqueólogos seria la presa antigua de unos 6 metros de altura, construida en la época de la fundación y que posteriormente se amplio hacia el siglo II d.C. También se han encontrado varios conductos de salida realizados en plomo.

El agua de la presa era conducida hasta la ciudad por conducciones subterráneas que periódicamente tiene pozos que permiten el acceso al canal para su mantenimiento, acabando en el último tramo en el Acuaducto de los milagros hasta el depósito de entrada a la ciudad en el que se depuraba el agua. El último tramo del acueducto, del que no se conservan restos, era curvo hasta llegar a dicho depósito.

Por último si vais en verano a Mérida, recordar que veranos se suelen celebrar ciclos de obras de teatro clásico de gran calidad en el Teatro de Merida. Puede ser ademas la oportunidad de acabar la noche asistiendo a una representación en un marco único.   

Felix Maocho

Esta entrada fue escrita originalmente en:                
http://felixmaocho.wordpress.com/2010/06/27/viajar-merida-un-tesoro-romano-al-descubierto/

Esta entrada fue posteada el Sábado, Junio 26th, 2010 at 6:24 pm ,registrada en ofertas para viajar, viajar. Puedes seguir los comentarios a traves del RSS 2.0 feed. Puedes ESCRIBIR UNA RESPUESTA, or trackback desde tu propio site.

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