Cuando brilla el mar

Esta anécdota, es un homenaje a un hombre bondadoso y risueño que formó parte muy importante de mi vida, Martín Álvarez Álvarez, mi abuelo…

Corría el año 1943, estaba en pleno apogeo la Segunda Guerra mundial, barcos acorazados y submarinos surcaban los mares cumpliendo su función dentro del conflicto.

Martín y Aquilino se mantenían herméticos mirando hacia el horizonte desde su pequeña embarcación balanceada por el mar de Las Calmas, veían al fondo cerca del Faro Orchilla, rincón que antiguamente era el último confín de la tierra, y referencia para marineros ya que fue meridiano 0, allí se encontraba un tubo gigante que flotaba brillando en la distancia llamando la atención de los pescadores, que quedaron atónitos ante aquel destello. Llevados por la curiosidad, Martín y Aquilino decidieron remar hasta llegar a su objetivo, ambos marineros ataron el cilindro a la embarcación y remaron con tezón hasta llegar a orillas de la Restinga.

Estando ya en el pueblo bararon con  troncos el tubo dejándolo en tierra firme, Martín, llevado por la necesidad del momento,abrió la parte trasera del tubo para extraer el plomo que contenia y utilizarlo para sus aparejos de pesca…Con el paso de los días arribo a costas herreñas, a puertas del pequeño puerto, un “buque de guerra” cuyo objetivo era comprar a Martín el gran tubo, ya que resulto ser un torpedo aún en activo. Con este hallazgo el marinero logró comprarse un barco a motor con el que pudiera seguir, de forma más cómoda, ganándose el pan para salir adelante junto a su esposa “Susa” y sus hijos….

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