Randa Kamel, de Egipto para el mundo

Después de más de dos décadas de dedicarse profesionalmente a la danza oriental, Randa Kamel continúa siendo una de las bailarinas egipcias más famosas, no solo por su característico estilo sino por su autenticidad.

Así que aunque no he tenido el placer de conocerla ni de verla bailar en vivo (pero espero hacerlo a finales de octubre que viene a México a impartir tres seminarios), decidí dedicarle una entrada a esta leyenda viva.

Nació en Mansoura, Egipto. Cuando era pequeña, bailar en las fiestas y bodas de vecinos y amigos de esta tradicionalista ciudad le trajo muchos problemas con su familia, porque desaprobaban su gusto por la danza.

No obstante, dice: “me encantaba cuando la gente venía y me rogaba que bailara. Me hacía sentir amada y apreciada; quizá esa sea la razón por las que me apasiona tanto bailar”.

Empezó a bailar cuando tenía unos 12 años. A los 15 años entró a estudiar folklor egipcio con el famoso grupo Reda, del cual formó parte durante 7 años. Aunque psicóloga de profesión (disciplina que dice que le ayuda como bailarina), Randa comenzó su carrera como bailarina profesional de danza oriental a los 21 años, en Alejandría, en donde vivió por dos años.

Posteriormente, se mudó a El Cairo y trabajó en restaurantes y cabarets durante cuatro meses hasta que entró a trabajar al Hotel Meridien de El Cairo, en donde compartió el escenario durante una semana con la famosa bailarina Fifi Abdou.

Randa bailó como solista en el espectáculo nocturno del hotel durante dos años, y posteriormente empezó a trabajar en el lujoso crucero Nile Maxim del Hotel Marriot, que navega por el río Nilo en El Cairo.

Le gusta trabajar en El Cairo por la música en vivo, pero también le gusta viajar y enseñar la danza oriental. “Cuando bailo fuera de Egipto me siento como una mensajera de mi país y cultura”, dice.

Una de sus bailarinas favoritas es Samia Gamal, por su elegancia en la danza y sensibilidad para la música, así como por sus movimientos de manos, hombros y expresiones faciales. “Conforme fui creciendo, empecé a apreciar a Naima Akef”, agrega.

(Para saber más de estas bailarinas, puedes leer este artículo sobre la época de oro de la danza árabe

Aunque le gusta el estilo baladi y el moderno oriental, su música favorita para bailar es la de Um Kulthum, porque “todo en sus canciones es hermoso”, dice, “la letra, la música; hay tanto sentimiento en ellas que atrapan mi corazón”.

Cuando baila nunca prepara coreografías, sino que lo hace desde el corazón, con sentimiento. Considera que las coreografías sólo sirven para enseñar. La parte que más disfruta de sus presentaciones son los aplausos del público.

Cuando termina su show, siempre le entran ganas de llorar. “Cuando veo que a la gente le gusta lo que hago, se me enchina la piel. Es algo muy importante para mí”, dice.

Se considera nerviosa, amable, fuerte y débil a la vez. A veces se siente una gran artista, y otras, una mala bailarina y que debe ensayar más. (¡Qué alivio!, si eso le pasa a Randa Kamel, entonces qué podía esperarme yo :) )

Con respecto a su hijo, Karim, dice que no quería embarazarse porque le gustaba su cuerpo y quería bailar, pero a insistencia de su madre decidió tenerlo. Ahora, dice, “si no lo tuviera, mi vida sería muy mala”.

Atribuye su éxito como bailarina a tres factores: “Quizá sea Dios, quizá sea la suerte o quizá que mi mamá me quiere mucho”. Y agrega: “Me encanta bailar, llevo la danza en la sangre”.

Con respecto a lo que ella considera el aspecto más importante de la danza, dice:

“Hay muchas bailarinas lindas, pero no todas bailan desde dentro y, por lo tanto, no hacen contacto con el corazón de los demás. Esto es lo que realmente viene de Dios. Más que la técnica y el baile, esto es lo primero”.

Actualmente viaja por todo el mundo impartiendo seminarios. También ha participado como profesora en el festival Ahlan wa Sahlan de Raqia Hassan en El Cairo y en 2011 impartió en México un seminario organizado por Monse Saavedra.

Asimismo, cuando está en El Cairo, continúa presentándose en el Nile Maxim. Para verificar qué días baila y hacer una reservación, es necesario llamar al teléfono (202) 22738 8888. La cena es a la carta. Los platos fuertes cuestan de 235 a 320 liras egipcias (39 a 53 dólares) y las entradas de 45 a 190 liras egipcias (8 a 32 dólares). Los platos se sirven con arroz y verduras. A la cuenta hay que agregarle un 12% por el servicio y 10% de impuesto.

Con información de http://vimeo.com/10564939 y http://orientallimelight.blogspot.se/2012/05/randa-kamel-of-course-interview-with.html