DORMIR EN UN ESTABLO

                     La idea de la vida del campo como Arcadia planea por la cabeza de muchos urbanitas. Los hoteles lo aprovechan. Proponen guiños a lo campestre con las comodidades e hiperconexión de la ciudad. Hay un hotel, The Stafford by Kempinskyen pleno centro de Londres, que lleva esta paradoja tan postmoderna al límite.

En el barrio de St James, a pocos pasos de Buckingham Palace, hay una pequeña puerta, eso sí, preciosa, de las que solo auguran cosas buenas. El edificio parece uno más del barrio. Pues bien, es mentira. Al cruzarla se accede a tres edificios diferentes que forman un hotel. Uno es la antigua casa victoriana de Lord y Lady Lyttelton, otro unas mews(edificios anexos a caballerizas) y otro… un establo. Se llama The Carriage House y está rodeando el patio, porque este lugar, ladies and gentlemen, aquí también hay un patio, elBlue Ball Yard, que nadie imagina estando como está a dos pasos de ese infierno delirante llamado Picadilly Circus.

 

                      Estos establos deluxe datan del siglo XVIII. Fueron construidos para caballos, pero más tarde sirvieron de casa a un anticuario y de taller a un artista enmarcador. Tienen nombres de caballos y escritores (so British!) y sus vigas de madera provienen de un barco inglés de 1750. Una vez dentro de estas doce habitaciones se podría estar en la campiña inglesa, pero sin tener que tener llevar puestas las Hunter todo el día y con la tranquilidad que da estar a dos pasos de Liberty y New Bond Street. Las ventajas de la ciudad y los placeres del campo: esa utopía que tan bien resuelve The Stafford.

Los norteamericanos mueren por alojarse en este hotel de la cadena Kempinsky. Su historia les cautiva. En este hotel hay una bodega de casi 400 años que se une por pasillos subterráneo al palacio de St James.

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