El fin del mundo

Hoy llegué a la estación. Saqué mi boleto. Me senté y esperé.

Y esperar se transformó en la acción predominante de mi mañana.

El alta voz dijo que faltaban 20 minutos más para que llegara el tren. 20 más de los que ya había esperado.

Así que me puse música y esperé.

Y me di cuenta que ayer había sido lunes.

Que hacía mucho que no le dedicaba tiempo a escribir.

A escribirte.

Y no quería esperar. Quería escribir.

La idea de un nuevo blog reflotó en mi cabeza.

(prometo contártela cuando sea un hecho)

Y me di cuenta que todavía tengo ganas de seguir creando.

Y por eso el cambio.

Por eso.

Y porque necesito espacio.

Proyectar.

Por eso también fue un lunes raro que pasó, como pasan los lunes en tu ciudad después de haber pasado algunos días en un lugar que no conocías.

¿Quién me habrá hecho tan emocional para dejar un suelo que no es el mío?

¿Por qué me enamoró tan rápido de otro cielo?

Del jueves al domingo me volví a enamorar.

Como se enamoraba una en 7mo grado. De una.

A primera vista.

Ese amor tan fuerte que no te dejaba dejar de mirar.

Así me enamoré.

Ushuaia & Herme te invitan a su idilio.

2 de Abril, el avión aterriza en el suelo más cercano a las islas.
La plaza Islas Malvinas, a pocos metros del hsotel con el homenaje a los ex combatientes y ese orgullo que te infla el pecho de pensar en cada una de esas personas y esa angustia que lo aprieta por no entender qué se les pasa por la cabeza a algunas “personas” a la hora de tomar decisiones.

3 de Abril, si tuviera una Pascualina probablemente hubiera escrito algo sobre lo hermoso que es despertarse y descubrir que está nevando. Sentarte en una de las mesas del hostel y entre voces que hablan en idiomas que no entendés, colgarte mirando por la ventana como los copos de nieve empiezan a cubrir los autos y los techos de las casas vecinas.

Ambiciosas, llegamos al Parque Nacional. La nieve en el camino ya nos había transportado a un cuento de esos que deberían contar los abuelos sentados en un sillón con la chimenea humeando detrás.

Arrancamos la caminata, el grupo estaba conformado por las primas, el tipo de “Somos Cerveceros” y su mujer y Rafa, un chico Brasilero que se dedicó a filmarnos y sacarnos fotos (porque cada vez que hacemos un viaje de primas alguien decide que somos un grupo fotografiable).

***Nota de autor: Las Primas queremos encontrar a Rafa porque debe tener un montón de fotos lindas. Los datos que tenemos son: Rafael, de Sao Paulo – Brasil, farmacéutico, estuvo en Calafate-El Chalten-Ushuaia***

Caminamos por el bosque nevado. Charlando como si nos conociéramos de hacía años. Una nevada que empezó suave y siguió con una potencia admirable me regalo una de las mejores vistas de mi vida.
Los copos, perfectos, de película caían en slow motion.

(Eso también lo hubiera escrito en mi Pascualina)

Mi mente guardaba 20 postales por minuto.

Más tarde, desde el barco, la cosa no cambió.

El licor de café preparado por marinero hizo de brindis con el corazón, el faro y la vista desde el agua de una ciudad a la que sus luces la hacen perfecta.

4 de Abril, aventura 4×4 para descubrir los lagos.
Picada. Asado. Vino.

(Si. La mejor destapadora de vinos del mundo comió su primer asado con vino. Bienvenidos a mi nuevo camino de ida.)

Historias. Gente. Argentinos.

¡LA PUTA QUE VALE LA PENA ESTAR VIVO!

5 de Abril, podemos quedarnos en el hostel o ir a conocer el Glaciar o subir a Laguna Esmeralda. Los lugareños dicen que nos abrigamos mal. Que nuestro calzado no es el adecuado para ninguna de las dos cosas que queremos hacer. Tienen razón. Pero que nos hace un NO más.

Son las 10 y media de la mañana y estamos en la base de la montaña. Hace años que no hago actividad física. No tengo el calzado adecuado para escalar (menos para escalar la montaña nevada).

Son las 11 y media de la mañana, el camino nos regaló locaciones típicas de películas de Disney. El glaciar nevado. La paz de la montaña. La sonrisa de una nena armando su muñeco de nieve (zanahoria incluida). El calor del huevito de Pascua que nos regalaron en el hostel.

Sentarse en una piedra y mirar. Mirar todo. Sentir. Y sentir todo.

Todavía es 5 de Abril, el cielo es azul oscuro y el avión se despega del suelo.

Es inevitable.

Enamorarte y amar.

Viajar.

 

@Herme00

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