Crónica de “mi primera vez” sin Daniel

1461247824388Jueves, 21 de abril de 2016, 08.00 horas.- Hoy va a ser el primer día que voy a pasar alejada de mi bebé y la primera noche que vamos a dormir separados. Madrid me espera dentro de unas horas para celebrar un evento de empresa a las siete y media de la tarde. Debido a la hora a la que terminará el acto, me ha sido imposible encontrar un tren de vuelta a Valencia en el mismo día, así que me toca hacer, a mi pesar, noche alejada de casa.

Son las ocho de la mañana, he dejado a Daniel con su papá y me he ido a trabajar. Ya no le vuelvo a ver hasta mañana viernes a las tres y media de la tarde, hora a la que saldrá de la guardería. Tengo tantas cosas que hacer, sobre todo en el trabajo, que casi no he podido pararme y pensar en ello, aunque sinceramente, creo que es lo mejor. Eso sí, le he achuchado muchísimo antes de salir. ¿Cómo lo llevaré?. Os seguiré contando…

Jueves, 21 de abril de 2016, 13.30 horas.- Paro a comer y a ultimar los preparativos de mi viaje porque a las cuatro de la tarde sale mi tren. Como he dicho antes, es tanto el trabajo que tengo encima de la mesa que, y me sabe fatal decirlo, casi no he podido pensar en mi hijo, aunque reconozco que sobre las once la mañana estuve conectada unos cinco minutos a la webcam de la guardería para verle. Ya ves, opté por no desayunar y verle a él a través del ordenador. Allí estaba, sentado en la alfombra, jugando y mirando a todo lo que se movía a su alrededor. Le he visto bien, así que mamá también está bien.

Jueves, 21 de abril de 2016, 16.30 horas.- Estoy sentada en el tren y no paro de darle vueltas al hecho de que yendo hacia la estación, he acribillando a mi marido con “cuando le recojas, haz esto…”, “por la tarde, dale esto o lo otro…”, “por la noche, aquello…”, “por la mañana, que haga tal…”. Madre mía lo que tiene que aguantar. Como si él no supiera lo que tiene que hacer. Además, con quién va a estar mejor que con su papá. No pienso volver a hacerlo, lo prometo.

La verdad es que ahora, aquí sentada y con más tranquilidad, ya sí voy siendo consciente de que no le voy a ver hasta dentro de veinticuatro horas. ¡Un día entero!. Tengo una sensación extraña, creo que un poco de vacío. Quizá soy demasiado exagerada, sí, eso es, estoy siendo demasiado exagerada y no me gusta serlo. Veinticuatro horas pasan volando y tengo que ver la parte positiva de la situación: esta noche podré dormir del tirón después de más de siete meses sin hacerlo. Esto es un gran punto positivo, ¿no?.

Viernes, 22 de abril de 2016, 00.09 horas.- Acabada la jornada. Así es, estas son las horas a las que una se sienta tranquila en la cama con el ordenador tras un acto corporativo. Qué rara me siento aquí sin mis dos chicos al lado. No lo puedo evitar ni quiero evitarlo, los echo mucho de menos y daría todo por estar con ellos ahora mismo.

No he parado de recibir fotos y vídeos suyos. La verdad es que el papá se lo está currando mucho y me está inmortalizando todo, lo que hace mucho más llevadera la situación.

1461313510057Con la baba caída viendo esto, tengo intriga por saber si dormiré toda la noche sin despertarme. A las siete y media de la mañana he puesto el despertador. A ver qué pasa… ¡Hasta mañana!

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Viernes, 22 de abril de 2016, 08.45 horas.- ¡Buenos días!. Anoche apagué el ordenador, me acurruqué en la cama y dí rienda suelta a mi sueño. No han sido muchas horas pero he dormido del tirón hasta que yo misma me he despertado unos minutos antes de que sonara mi reloj. ¡Esto sí que es una sensación extraña después de tantos meses!. Aunque suene mal decirlo, dormir así de vez en cuando no viene nada mal. Creo que mi cabeza ha descansado profundamente como no lo hacía desde hace mucho tiempo. Cuando tienes un bebé al lado, duermes sin dormir y descansas sin descansar porque cualquier mínimo ruido te hace abrir los ojos de par en par. Anoche mi mente hizo “off” por completo y hoy estoy muuuy despejada.

Montada ya en el tren de nuevo, dejo atrás a un lluvioso Madrid. Mi valencia soleada me espera en una hora y media. Y lo mejor, a las tres y media de la tarde achucharé por fin a Daniel.

Viernes, 22 de abril, 19.59 horas.- Y así fue, lo estrujé entre mis brazos cuando fuimos a por él. Hizo un pequeño gesto tímido al vernos, o al verme, pero enseguida me echó los brazos para que le cogiese. ¡Qué pasada!. Por unas horas he sido como una mamá súper pesada y pegajosa, pero me da exactamente igual, tenía que recuperar todos los minutos que he estado sin él.

Tras la experiencia vivida ayer y hoy, certifico que no se ha acabado el mundo ni mucho menos. Se puede hacer, y es más, creo que se debe hacer de vez en cuando porque considero que es sano para nuestra mente y nuestra cabeza. Estar alejada de mi bebé en tiempo y en espacio sólo me ha servido para darme cuenta de que le quiero más de lo que yo pensaba. Lo vuelvo a repetir, no, no se acaba el mundo. Él sigue siendo mi hijo y yo sigo siendo su mamá; nada ni nadie puede cambiar eso.

Esta tarde, paseando con mi hijo y mi marido por la calle, les miraba y pensaba que no podía tener a dos mejores seres a mi lado, así que la próxima vez que tenga que volver a viajar sola, sin ellos, eso será lo único que navegue por mi mente todo el tiempo.

Fin de la crónica…