Casita frente al mar

 “No se necesitan pies ni alas para volar tampoco para soñar”

Escribir y compartir mi experiencia de los viajes es un momento muy bonito para mí, siempre recuerdo mis aprendizajes, mis sentimientos y los sueños que nacieron… En México estuve un mes, jugando en el mar, hablando con el sol, alimentando mi alma con atardeceres, llenándome de vitamina D, respirando aire puro… me sentí tan conectada conmigo misma, tan plena, tan feliz, me sentí en equilibrio con la vida. Allí nació mi sueño de tener una casita frente al mar…

Como siempre
llegamos a este país con una sonrisa que no podíamos disimular, me sentía como “El
chavo del 8” visitando Acapulco. Nuestro plan era recorrer la Rivera Maya y sus
playas sin ninguna prisa. Primer y última parada Cancún.

Cancún: Turismo al tope, vendedores de tours al tope, color, fiesta, playa, yates, tacos, tequila, cerveza, tiendas de souvenirs en cada esquina, amigos, risas, planes y una  familia mexicana de Couchsurfing hicieron que todos los días le diéramos gracias a la vida por la decisión de viajar a México.

Playa del Carmen: 4 mexicanos muy chidos y un perrito de Couchsurfing, fiesta, mar, cerveza -Corona-, comida artesanal, este paraíso lo disfruté por dos días porque después tuve una reacción alérgica; pasos a seguir: inyecciones por tres días, no más mar, no más arena, no más sol, no más brisa, no más alcohol. Siguiendo los pasos de nuestro viaje, conocimos a un HUMANONOIDE en el cuerpo de un chileno, su “trabajo” era hacer snorkel con turistas, pero con él entendí que cuando haces lo que realmente amas no estás trabajando; sus animales favoritos eran las tortugas, esas que salen en la película “Buscando a Nemo”, día a día él las cuidaba y le enseñaba a los turistas (me incluyo también) a respetar y cuidar toda la vida que existe debajo del hermoso mar. Fue mi primera vez haciendo snorkel y de verdad no pudo ser mejor.

Bacalar: ¿Recuerdan a este chileno tan lindo? Bueno un día Andrea, él y yo decidimos rentar un carro e irnos a explorar, sin mapas, sin planes, sin hostel, íbamos dispuestos a hacernos mas amigos del destino. Llegamos a Bacalar, llegamos a su laguna de los 7 colores, un lugar que nos llenó de armonía y más felicidad.

Cozumel: En nuestro plan de aventurar y conocer decidimos visitar Cozumel, tomamos un ferri y alquilamos una moto para recorrer la isla en un día. ¿Ustedes creen que Andrea o yo teníamos experiencia manejando moto? Mi mayor experiencia es montar en bicicleta y Andrea no sabe montar en bicicleta, conclusión CERO experiencia… Aun no sé cómo, pero rentamos una moto, aprendí a manejarla practicando en un par de cuadras, muerta del miedo, pero muy motivada y nada mejor que con el apoyo de mi mejor amiga, creyendo en mí como siempre. ¡¡Gracias Andre!!

Tulum: Es una antigua ciudad maya con unas ruinas muy bonitas por conocer, con personas tan, tan amables, con un clima caliente delicioso, con playas muy lindas. Si visitan México no pueden dejar pasar los cenotes, básicamente son pozos de agua ubicados en cavernas, su belleza es única, el salto de 10 metros que Andrea y yo hicimos desde el tope de la caverna para caer al agua aun me sigue dejando sin respiración…

Una vez más conocimos un ser increíble, que le da masajes al alma, que sonríe y regala tranquilidad y tacos.

Distrito Federal: Me declaro admiradora de Frida Kahlo, no se necesitan pies ni alas para volar, tampoco para soñar, un día en alguna playa, llenas de felicidad le propuse a Andrea visitar el D.F, mi plan era claro quería ir a “La casa azul” lugar donde vivió Frida, como cómplices de sueños que somos tomamos un avión y llegamos a una ciudad ENORME, GIGANTE, MUY MUY GRANDE. Recibidas por Diana e Ulises una pareja muy linda recorrimos Coyoacán y conocimos más la cultura mexicana. Tuvimos tiempo para más diversión, estuvimos en Six flags un parque de atracciones ¡muy chido!, estuvimos en la famosa “Plaza Garibaldi” una calle muy grande con mariachis de verdad, verdad, con los meros meros machos, cantando cielito lindo, las mañanitas y con la infaltable botella de tequila en la mano.

Cancún: Esta era una pausa para los viajes que Andre y yo solíamos hacer. Una pausa por al menos un año, mi siguiente plan era irme a Estados Unidos. Volvimos a Cancún a despedirnos y a agradecer por esas hermosas playas, por ese “México lindo” que nos hospedó por un mes, Coco Bongo, La vaquita, la luna, shots, shots, shots, corazones mexicanos, atardeceres, vida, sueños. ¡Hasta la próxima México!

Las cosas más
sencillas son las que se quedan en el corazón. Colores, personas pequeñas con
corazones muy grandes, mar, amistad, sueños, Couchsurfing, comida y un mes en México
han hecho que este sea el viaje favorito de mi corazón.